La esclavitud se ha situado en el imaginario creado en torno a la Guerra Civil americana como la principal causa del conflicto y, aunque tuviera un papel importante en su justificación moral, habría que buscar las claves también en otros factores.
En primer lugar, el conflicto entre el Gobierno Federal y los gobiernos de los Estados, identificado el primero con el Norte y los segundos con el Sur. Desde la independencia de Gran Bretaña, las delimitaciones legales, así como sus derechos y deberes políticos, no habían quedado claros y los conflictos habían protagonizado buena parte de la política interna americana.
En segundo lugar, la imposición por parte del Gobierno Federal de una serie de medidas fiscales que afectaban de manera desigual a los industriales del Norte y a los plantadores del Sur, perjudicando a éstos últimos. Durante varias décadas, los congresistas y senadores del Sur habían conseguido mantener los aranceles a la importación en niveles aceptables, incluso reduciéndolos con respecto a los que ya existían en la década de los 20; sin embargo, al final de la década de los 50, los industriales del Norte pedían una política fiscal más acorde con sus intereses, con unas tasas más elevadas, dificultando a los grandes terratenientes del Sur (que no eran muchos, todo hay que decirlo) la compra de algunos bienes de equipo en el extranjero.
En tercer lugar, el distinto desarrollo económico y social de ambos territorios, que había generado dos sociedades muy distintas y, hasta cierto punto, antagónicas. No era extraño que la gran mayoría de los americanos nacidos antes de la mitad del siglo XIX en Estados Unidos no se hubieran movido más de 20 kilómetros del lugar que les había visto nacer. Esta inmovilidad relativa había dado lugar a un Norte industrial y más poblado, frente al Sur eminentemente agrícola y más tradicional, con una población dispersa en un territorio enorme, donde la esclavitud era importante, al menos para la economía de los terratenientes, aunque no para la gran mayoría de la población, repartida por numerosas granjas independientes, la gran mayoría, sin esclavos.
"A Arte da Fuga" ("Die Kunst der Fuge", BWV 1080) é uma obra-prima de Johann Sebastian Bach:
um único tema musical persegue-se, a si mesmo e as múltiplas variações, num diálogo musical intenso desenvolvido a diversas vozes, rico de simetrias, inversões, ritmos e tempos diferentes.
Fugas para aartedafuga@gmail.com
Sábado, Setembro 15, 2012
Guerra de Secesión
Guerra de Secesión Americana (I):
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