segunda-feira, dezembro 17, 2012

Los siete pecados capitales del político común

Los siete pecados capitales del político común por Ignacio Moncada:
Soberbia. El político común es, ante todo, un soberbio, un arrogante. Sufre una irrefrenable tendencia a creerse mejor que el común de los mortales ..

Avaricia. El político común jamás tiene suficiente. Todo ser humano tiende a desear tener más y a ampliar su ámbito de poder. Mientras esa ambición quede limitada por el respeto a la propiedad privada del prójimo, no será tan dañina. El problema llega cuando la codicia se practica con el dinero y las vidas de los demás ..

Envidia. Konrad Adenauer afirmó que "hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido". Un partido político es una pirámide humana en la que para ascender no hay que valer más, sino ser el primero en pisar a los demás ..

Lujuria. En el pecado de lujuria siempre subyace el afán irreprimible de someter al prójimo ... La lujuria es un juego de poder, es el uso de los demás para la satisfacción de los propios deseos. En ese sentido, el político común es un lujurioso frío e implacable ..

Ira. La política es odio y es violencia. Para un político el adversario siempre es odioso. La primera misión del político es denunciar al partido contrario, señalar la evidencia de sus malas intenciones y lograr que el pueblo, directamente, los odie ..

Gula. El político común es voraz. Consideran su vida muy sacrificada, y sólo mediante el lujo y el exceso pueden ir sobrellevando el mandato divino de llevar a sus súbditos por el camino de la virtud. Ya puede encontrarse la sociedad en una profunda depresión económica; ya puede estar padeciendo hambre y desempleo, que el político común no entiende de frugalidad ..

Pereza. El esfuerzo, el mérito y el sacrificio son conceptos sobrevalorados para el político común. La lógica del funcionamiento de la política hace que tiendan a prosperar más los mediocres y perezosos ..
.. En política no prospera la virtud. No hay más que asomarse a cualquier parlamento del mundo.

Sem comentários:

Enviar um comentário