segunda-feira, abril 29, 2013

depredación

Distorsión y depredación por Joaquín Santiago Rubio:
La preferencia temporal de los ciudadanos es la primera víctima del crecimiento estatal cuya presencia omnipotente induce a exponer recursos públicos ante aquellos, que se excitan por la posibilidad de una captura inmediata. Queremos bienes y servicios rápidamente, y el único mérito que pretendemos atribuirnos es el de gritar y acosar para obtenerlos. En un argot decimonónico, reactivado en el tardofranquismo y nunca desaparecido en democracia, la lucha callejera, desaforada y acosadora, guarda en sí el germen de la validez. "Merezco algo gratis porque lloro, porque insulto, porque envidio, porque sufro". Protestar puede ser la reacción obligada ante un derecho legítimo pisoteado o, por el contrario, constituir la expresión del más primitivo instinto depredador. Mediante lo primero se reclama lo ganado; por lo segundo se accede a lo inmerecido.

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