segunda-feira, maio 13, 2013

La perversión del lenguaje

La perversión del lenguaje por Joaquín Santiago Rubio:
En verdad todo el lenguaje político, sean quienes sean los actores, se basa en el uso de expresiones favorables para los propios proyectos y denigrantes para los del contrario. No solo los nacionalismos, coincidentes con un Estado o sin él, echan mano de los cambios en el lenguaje en su favor, sino que todo personaje público se aplica a ello con mayor o menor fortuna.
Pero al margen de los manejos improvisados del lenguaje por parte de políticos en apuros, lo cierto es que el uso que de él hacen los profesantes de algún tipo de colectivismo, también el de corte nacionalista, resulta especialmente perturbador. Lo es cuando la élite que busca el poder nacional pretende convencer a los demás de que los límites de su futuro estado-nación se ajustan a una sociedad cerrada, con una sola cultura y una misma lengua. Nada más falso que esto.
Para cerrar el círculo de la crítica al léxico colectivista, los nacionalistas y, por apatía mental, los medios de comunicación y numerosos sedicentes intelectuales, citan el término "sociedad" vinculado a un estado o a un área de estados como si con esos términos estuviéramos designando realidades. Se habla de "sociedad sudamericana", "sociedad china" y "sociedad europea" como de conceptos metafísicos que reúnen en un todo a individuos que dejan de considerarse como tales, y se los encierra en unos límites.

Es cierto que no podremos jamás sustraernos por completo a un uso generalista del lenguaje dado que seríamos incapaces de manejarnos en el mundo sin abstracciones. Lo que nunca debiéramos hacer es creer que esas generalizaciones tienen entidad propia. Siempre habrá políticos que lo pretendan, que deseen que los demás lo crean, puesto que así desarman ideológicamente a los ciudadanos y los inducen a pensar que someterse a lo uniforme es su obligación. Y no, no lo es.

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